EL DESTINO.
En un día de máxima inspiración o
locura, la línea que los divide es demasiado delgada, reflexioné respecto del
destino, palabra tan utilizada por todos para cubrir, justificar e incluso
curar heridas hechas a otros o las que nos han hecho a nosotros.
Después de un par de horas de
reflexión se me apareció el destino como
dos cosas diferentes, o como dos posibilidades diferentes, la primera tiene que
ver con el destino como aquello que irremediablemente nos pasara, a ese lo
bauticé como el “destino pasivo”, pues nos lleva a solo esperar, lo más increíble
de esta perspectiva del destino es que lo utilizamos cuando las cosas ya están
hechas y definitivamente no nos han resultado, en ese momento decimos que el
destino estaba marcado.
La segunda posibilidad se refiere
a lo que llamé el “destino activo”, es ese que modela, que hace que las
personas nos esforcemos y modelemos nuestro quehacer para que algo suceda, para
que pasen las cosas que yo quiero que pasen, de este destino hablamos antes de
que las cosas sucedan , o sea este destino se parece más al destino del que
siempre hablamos, de ese que mira hacia el futuro.
Entregarle las respuestas de
nuestras vidas al destino pasivo es una verdadera locura, es algo así como
dejarle encargados tus hijos a un rinoceronte y luego irte tranquilo a la casa
pues les pasará lo que les tenga que pasar.
Para algunos el destino será el
FATUM, o sea esa fuerza sobrenatural inevitable que guía a la vida humana y que
lo lleva a un lugar final no escogido por nosotros. Por otro lado hay una
definición más corta y que me hace más sentido y que dice que el destino es el
lugar final al cual una persona opta por llegar, hasta ahí podemos llegar en el
medio de transporte que queramos y con los acompañantes que deseemos.
Para bien o para mal siento que
he construido mi destino, no he llegado exactamente al lugar que quería y no me
acompañan todos los que desearía, pero he vivido, he jugado mis cartas , he
llorado y reído , he odiado y amado y he tenido días soleados y otros más
grises, en fin, es la vida y agradezco a quienes me acompañaron, a quienes me
acompañan y a quienes me acompañarán.
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