CAMBIO DE PIEL.
De todas las cosas extrañas que sentimos y pensamos los seres humanos,
hay una que este último tiempo ha llamado mi atención. Me refiero a esa
fijación que tenemos en pensar que somos inmutables, que somos los mismos que
éramos cuando niños, y al mirar alrededor y mirarnos hacia nuestro interior en
realidad en nosotros queda poco o nada de aquel entonces.
Hemos cambiado, nuestros huesos no son los mismos de ayer , el agua que
contiene nuestro cuerpo es otra y nuestra piel mutó, cambió completamente,
tanto así que hay cambios evidentes que podemos apreciar a simple vista, sin
embargo continuamos pensando que somos los mismos que antes.
¿Por qué? ¿Que nos hace pensar que seguimos siendo los mismos? ……..debe
haber miles de razones para seguir pensando así, tal vez una respuesta
diferente por cada habitante del planeta, pero siento que dentro de esas
razones hay un temor , temor a no tener algo a que aferrarnos o algo por lo
cual ser queridos. Así aquello por lo que fuimos reconocidos o queridos en
algún momento, lo comenzamos a asumir como inherente a nosotros y se va
transformando en una barrera que no nos va permitiendo nuevas formas de actuar
, de mirar o de pensar, nos comenzamos a transformar en victimas de esa forma
de actuar que considerábamos una virtud.
En algún libro leí que en Australia unos indígenas, cuando sufrían
grandes cambios en su vida incluso decidían cambiar de nombre, porque sentían
que ya no eran las mismas personas. ¿Y quién de nosotros no ha pasado por
grandes cambios?, un gran problema económico, una enfermedad grave, el fin de
una relación importante, el fallecimiento de un amigo , un mal entendido con un
ser querido, etc,……y sin lugar a dudas después de cada una de estas situaciones
no hemos vuelto a ser los mismos, nos hemos convertido en seres más cariñosos o
más herméticos o más silenciosos o más rabiosos o más temerosos, etc, etc ,
etc, ……..cambiamos y nos transformamos en otros, ni mejores ni peores,
diferentes, seres diferentes buscando sobrevivir, intentando aplicar una receta
para sufrir menos, para de alguna manera ser felices.
En el intento por ser mejor persona pienso que es necesario aprender a
convivir con el constante cambio de piel, y que solo eso nos podría permitir
salir de los paradigmas en los que nos encontramos parados y que se traducen en
frases como “es que yo soy así” , “Es lo que hay” o “si te gusta bien…..”,
todas las cuales hablan desde un ser inmutable.
Al indagar en el cambio de piel de las serpientes me sorprendió conocer
que este se realiza durante su proceso
de crecimiento y principalmente por dos grandes motivos: para reparar heridas y
para librarse de parásitos externos, ¿no les parece interesante y cercano?,
además el proceso se realiza en tres etapas. La primera etapa se caracteriza
por que la serpiente no se alimenta, y busca un refugio donde sentirse
resguardada por varios días, la segunda se caracteriza por que sus ojos se
tornan blancos azulinos y es aquí donde la nueva piel no debe ser tocada para
no dañarla, finalmente en la tercera etapa vuelve a su color natural pero aun sin
perder la piel vieja, aquí comienza a sentir la necesidad de rozar su hocico
por cualquier tronco o roca para desprenderse de su antiguo ropaje.
Me ha maravillado ver el ciclo del cambio de piel de la serpiente , y
siento que nosotros ,los seres humanos podemos sin mayores problemas lograr
realizar el primer y segundo pasó, pero que en pocas ocasiones llegamos al
tercero, pues nos falta la fuerza para remover los restos de piel que aún
quedan pegados ,y caminamos por la vida
con una piel nueva y con decenas de restos de pieles muertas que no nos hemos atrevido
a remover, y ahí comienzan a acumularse las historias incompletas, las
conversaciones faltantes y los planes no realizados……….o sea todo aquello que
contribuye a una vida menos feliz.
Completar la tercera etapa del cambio de piel pudiese marcar un antes y
un después en nuestras vidas , nos haría cerrar procesos e historias y nos
podría permitir caminar por la vida con menos peso, con menos piel muerta,………..más
felices.
Super interesante!! lo que contas y tu reflexión. Estoy en un proceso de cambio de piel. y creo que el peso de cargar con esa piel vieja es enorme. Ojala pueda trascender estar etapa y creo que acá encontré una pista de por donde podría ir. Gracias!!!
ResponderEliminarMe encantó...Me gustaría una segunda parte en que profundices sobre todas las posibles razones que nos llevan a arrastrar la piel muerta...
ResponderEliminarTe sorprenderías. Lo tomo.
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