A LA VUELTA DE LA
ESQUINA.
Siento que una parte del sabor de la vida está en la
sorpresa , que cuando dejamos de
sorprendernos es porque hemos dejado te atrevernos y ahí comienza la muerte del
alma.
Dejamos de atrevernos por miedo, si , así de simple y de
complejo, por miedo a perder nuevamente, a ser heridos , engañados o no
correspondidos en nuestros sentimientos , y sin decir agua va nos ponemos
nuestra súper coraza ,que más que protegernos nos aleja de la vida, sin saber
que a la vuelta de la esquina está todo.
A la vuelta de la esquina fue donde me encontré con una mano
amiga, que me leyó la mente y a poco andar entendí que era tan frágil como yo .
A la vuelta de la esquina descubrí una sonrisa que me alegró
el día, y poco a poco descubrí que era la más valiosa de las sonrisas, la
sonrisa de un resiliente, de esos que habiendo recibido porrazos de la vida, aún
mantiene una sonrisa verdadera y necesaria.
A la vuelta de la esquina también encontré mi corazón
palpitante , que se conmovió con otro corazón y que luego juntos compartieron
el camino.
A la vuelta de la esquina también me reuní con los
adoloridos, que pese a los golpes decidieron salir a ver que pasaba con la vida
y no quedarse inmóviles en el sofá.
A la vuelta de la esquina es donde las cosas pasan, y genera
tristeza ver a quienes dejan pasar la vida sin entender que la seguridad no lo es
todo , sin entender que para vivir hay que salir a ver que hay a la vuelta de
la esquina.

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