LOS PASAJEROS.
Cuando hablamos de pasajeros,
nuestra mente tiende a volar, y nos lleva a un espacio de felicidad, a un viaje
de vacaciones que nos dejó felices, pero por definición ser un pasajero no está
vinculado necesariamente a eso, una de las definiciones describe pasajero con algo que dura poco, y la otra
habla de un viaje en un vehículo, pero sin conducirlo.
Si ahora llevamos el concepto de
“pasajero” a nuestras vidas, sin duda que tomando la primera definición lo
somos, porque nuestro pasar por el mundo es breve y ante eso tenemos muy poco
que hacer, pero que pasa con la otra definición, esa que dice que no somos
conductores….¿seremos ese tipo de pasajeros en nuestra vida?....sería triste
pensar que nos hemos dejado llevar por el día a día durante nuestra estadía en
el mundo, que en algún momento decidimos que era más importante subir un nivel
en un video juego que conversar con la o las personas que nos rodean, o
simplemente despertar por la mañana solamente por el hecho de que debemos despertar,
sin la más mínima motivación.
Y si por alguna razón decidimos
dejarnos llevar por la vida, incluso ahí existió la posibilidad de elegir el
asiento del medio , ventana o pasillo,por decirlo de alguna manera, en el
asiento del medio nos tenemos que acomodar a como son o actúan los pasajeros
que van a ambos costados y solo con dificultad podríamos levantarnos de nuestro
asiento, solo pidiendo permiso a uno de ellos, este asiento es incómodo, pero
hay quienes por urgencia lo han tomado y la idea no es quedarnos ahí.
Ahora en el asiento del pasillo
tenemos la posibilidad de movernos, levantarnos y por último arrancar o cambiar
de posición, podríamos decir que es un asiento en el cual podríamos estar más
cerca de renunciar a ser llevados. ¿Y que pasa con el asiento en la ventana?,
bueno este es un asiento tramposo, en el cual seguimos siendo pasajeros, pero por
el hecho de tener la posibilidad de ver por la ventana podría ser que se nos
enciendan las ganas de autoconducirnos, de no ser llevados, pero estamos
demasiado arrinconados como para salir, este asiento de la ventana podría
llegar a ser un asiento patético, en el cual nos acomodamos y pretendemos estar
felices por ir mirando el paisaje y ver la vida como pasa sin ser parte de las
decisiones , o sea solo dejándonos llevar.
Pero independiente de que hoy
estemos en asiento central, pasillo o ventana , la idea es no ser pasajeros de
este viaje por la vida, la idea es poder hacer lo que nuestro corazón nos
dicte, sentirnos felices y gozosos por cada día en este planeta y despertar con
la motivación de sentir cada hueso de nuestro cuerpo. Tal vez hoy no me siento
piloto de avión ni conductor de un vehículo, pero por lo menos me estoy
comenzando a sentir un caminante con mis sentidos abiertos a lo que cada día me
entrega y a lo que yo pueda entregar a la vida.

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