EL CALEIDOSCOPIO.
Hoy al visitar una feria artesanal, me encontré con una
simpática señora que vendía caleidoscopios, para la nueva generación puede
parecer algo extraña esta palabra, y es muy probable que ni siquiera conozcan
este objeto. Bueno es un tubo que en su interior contiene cristales, y que
cuando lo mueves te genera decenas de combinaciones de colores que conjugadas
con la luz que pasa al fondo te permite un vuelo a la fantasía, o por lo menos
eso es lo que me sucede a mi.
Bueno, es justamente de eso de lo que quería hablar….de como
hoy al ver , tocar y mirar a través de este objeto , me pude conectar con el
mundo mágico de mi infancia y surgieron los aromas a algodón de azúcar,
manzanas confitadas y al turrón con turronero incluido, ese señor que aparecía
con la bandeja de turrón y con un pequeño martillo metálico para romperlo y
ponerlo en el cambucho de papel que luego comprábamos. Pero eso no es todo, mi
viaje a la infancia fue mucho más que eso, me transportó a una época en que no
era responsabilidad de nuestros papis el entretenernos, sino por el contrario,
nosotros como niños inventábamos juegos de la nada, así salíamos galopando
montados en una escoba que para nosotros era un caballo y así simular una
escena de vaqueros e indios , o cuando pasábamos una tarde entera poniéndole ruedas
a un cajón de manzanas para luego tirarnos en él en una calle inclinada cercana
a la casa, etc…., nosotros los niños y nuestros amigos de la cuadra formábamos la
más hermosa patota de malillas que durante las tardes de la semana y los fines
de semana enteros salíamos a recorrer las calles y los parques del vecindario.
Mi primer caleidoscopio me lo regalo mi papá en una ida al
circo, recuerdo que a mi hermana le regalaron una maquinita que uno movía con
el dedo en el costado y hacía girar un disco con transparencias de algún mono
animado de la época, hoy puede parecer poco y lejano, pero marcó nuestra vida,
lo agradecíamos y lo disfrutábamos con nuestros amigos, eso era lo entretenido
, no eran regalos para aislarse sino para compartirlos.
Creo que pasar tantas horas con nuestros amigos nos hizo más
sociables, y crear nuestras propias entretenciones nos ha permitido en la vida
ser más inquietos y busquillas, pertenezco a la generación del caleidoscopio,
de las bolitas , del run run , de los camiones de madera , de los zancos de
tarros de leche nido , etc, pertenezco a una generación gozadora , que es la
misma generación que olvido inculcarle el gozo a nuestros hijos, la generación
que abandonó a sus hijos frente a los televisores y computadores. Suena duro….y
lo es , pero aún estamos a tiempo de entregarles a nuestros hijos el más hermoso
de los regalos, nuestra “presencia presente” y los relatos de esa época en que
vivimos intensamente nuestra niñez y adolescencia.
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