VIAJE A UN UNIVERSO ÚNICO.
Un día en un seminario al que
asistí alguien dijo que “al no conversar con una persona, nos perdíamos una
oportunidad única, ya que nunca más podríamos conocer el universo que ella
poseía en su interior”, en primera instancia me pareció una exageración, pero
poco a poco comencé a entender lo acertado de la frase y su profundidad .
Además de nuestras
particularidades fisiológicas, durante toda nuestra vida vamos acumulando
cientos , miles y millones de interacciones con personas y cosas en distintos
contextos, que van adquiriendo diferentes significados para cada uno de
nosotros, con lo cual nos vamos generando nuestra particular forma de ser, de
interpretar y de sentir el mundo que vivimos, y esa historia solo puede ser
contada por cada uno de nosotros.
Para poder acceder a ese
particular y riquísimo universo, solo lo podemos hacer a través de la
conversación, entregándonos a la escucha de lo que el otro quiere contarnos, y
es que escuchar es muy diferente a oír.
Oír se refiere a percibir con el
sentido del oído lo que la otra persona nos cuenta, mientras que escuchar
involucra otros cuatro sentidos para poner toda nuestra intención, todo nuestro
ser en intentar entender lo que la otra persona nos dice, e incluso lo que no
nos dice, los silencios y la corporalidad desde la que nos dice las cosas.
Muchas veces creemos no saber por
qué sentimos cercanía con una persona. Bueno, puede ser , que sentimos que esa
persona nos ha puesto atención , e incluso nos valída, y es que la escucha valída
a quién habla pues siente que el otro está poniendo el corazón en la escucha.
Ahora entiendo de mejor manera
por qué a mi abuelo le gustaba tanto conversar con nosotros, todos sus nietos,
cuando llegaba del trabajo en las tardes. Además del amor ,nosotros estábamos
entregados a la escucha , a los detalles , a los cambios de voz y a la
corporalidad y preguntábamos solo para seguir el rumbo de la conversación o de
la historia. Que increíble poder observar desde la distancia ,recuerdos de hace
tres o cuatro décadas , y descubrir cómo se fue perdiendo esa inocencia que me
hacía ser un excelente “ESCUCHADOR”.
La edad podría sonar a una buena
excusa para seguir oyendo y no escuchando, sin embargo siento que igual que
cada ser humano , estoy en continuo cambio, en continuo cambio para recuperar
una virtud que puede llevarme a generar cercanías a conectarme más con mis
emociones y con las de los demás , un camino para intentar descubrir ese
maravilloso universo que está en esa persona que hoy solo quiere conversar conmigo
, y que tal vez no me lo dice, no se atreve, porque está tan asustada como yo
de recibir un no de respuesta.
Siento que una conversación es la
maravillosa posibilidad de que dos personas volquemos nuestros mundos coordinada
y respetuosamente y los pongamos a disposición del otro, volquemos nuestros
mundos en el hablar y transformemos nuestros propios universos en el escuchar.
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