LA FELICIDAD , EL REGALO PROMETIDO.
Como sociedad hemos creado tantos
recovecos, alambiques y trampas, que desde nuestra cotidianidad es difícil ver
que es lo que está ocurriendo con nuestro entorno y con nosotros mismos.
Intuimos que hemos llegado a este
mundo para ser felices, pero la felicidad que se nos aparece nos suena raro, el
sistema nos dice que para lograrla debes ser exitoso y que ese éxito se mide en
prestigio y poder, y para obtener esto obviamente necesitas dinero, mucho
dinero, y este se obtiene desde el dominar y el competir, o sea desde el
individualismo, y nos vamos quedando solos , muy solos , cada vez más alejados
de ese regalo prometido que es la felicidad y que debería estar más adelante en
el camino.
Y comenzamos a transitar ese
camino, lleno de esfuerzos, esa vida donde salimos a “enfrentar” la semana,
donde nos “armamos” de paciencia para enfrentar las situaciones pues todo se ha
transformado en un verdadero campo de batalla …….pero no importa por que vamos
en busca de la felicidad.
Y los años pasan , y en ese
camino nos endurecemos y creemos tener las respuestas a casi todo, nuestro ego
se desborda pues el logro económico está cerca , entonces estamos ya casi a
punto de saborear la felicidad…..sin embargo una tarde cualquiera , mientras la
familia había salido de compras te sientas en tu sillón predilecto y comienzas
a pensar respecto de lo lejos que te encuentras de la felicidad anhelada y de
aquellos con quienes querías vivirla, o en otro sillón te miras y no hay nadie
a quién esperar……..
Y entonces podemos volver a la
autocomplacencia y decirnos que todo no ha sido tan malo, que tenemos un auto,
una casa , un buen pasar económico, etc……..¿pero la felicidad prometida , donde
está?. Es que nos la “venden” como un
logro a largo plazo y nosotros “picamos”, si prendemos hasta con agua dicen por
ahí, dejamos escapar años, décadas generando las supuestas condiciones para ser
felices, viendo la felicidad como un objetivo que se arma, cuando en realidad
estuvo ahí en cada instante y bastaba tener las ganas de descubrirla en la
conversación, en el paseo , en la música , en el respirar , en el amar y la
mayor parte de las veces bastaba con ser consciente del sentir que estabas
presente en una situación y lugar.
Lo más triste es que en este modelito
de alcanzar la felicidad involucramos a los más inocentes, a nuestros hijos , y
desde pequeños los sometemos a sacrificar su infancia para intentar obtener en
la vida lo mismo que nosotros buscábamos ………¿si usamos los mismos elementos y
las mismas recetas , cambiará el resultado?..........pienso que NO.
Todos tenemos experiencias
diferentes y pérdidas diversas en el camino, lo que nos une es esa sensación de
sin sentido que nos lleva a nuevas búsquedas a intentar buscar otras formas de
buscar la felicidad.
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