KANAIMA , LA VOZ DE TU CONCIENCIA.
Todos sabemos que existe, que está ahí, y es que la
conciencia está relacionada con el acto mediante el cual nos percibimos a
nosotros mismos , y esta nos permite reconocernos en nuestros atributos
esenciales , se trata del personal conocimiento reflexivo de las cosas……..suena
bien pero no convence , ¿ como que queda muy en el aire la explicación de la
conciencia?
Bueno, les quiero contar una historia que yo le escuche o
leí a Eduardo Galeano y que nos puede ayudar a entender lo que la conciencia
es.
Hablaba de la tribu
de los caribes que navegando por el Orinoco arrasaban las aldeas que quedaban
en su camino, aniquilando tanto a hombres como a mujeres, ellos se sentían como
valientes guerreros que no le temían a nada, a absolutamente ningún ser vivo de
la tierra y así caminaban por el mundo.
Cuando regresaban a su aldea, después de haber convertido los huesos de sus
enemigos en flautas, se les aparecía un fantasma al que le temían ,al que no
podían eliminar , un fantasma que había brotado de su propio corazón que
quedaba inquieto después del aniquilamiento, este fantasma se les aparecía en
todo lugar de la selva , en la noche y en el día……..….”No era el dolor, pero
dolía. No era la muerte, pero mataba. Se llamaba KANAIMA y había nacido entre
los vencedores para vengar a los vencidos”.
Hoy Kanaima nos acompaña, es esa voz que aparece cuando
hacemos algo que nuestro corazón no acepta, o no le calza, o cuando pudiendo
hacer algo asumimos una actitud pasiva, porque en este siglo XXI hemos optado
ser una generación que deja pasar las cosas, que ignora , que no se compromete
con sus sueños y en esos momentos aparece nuestro personal Kanaima, que nos
habla diciendo que es necesario ayudar , actuar de buena fé , proteger nuestro
medio ambiente, en definitiva ser una buena persona, y podemos intentar huir
cuando hacemos algo reñido con estos principios, pero no hay lugar que te cobije,
no hay máscara que te oculte porque Kanaima está en ti, siempre estará, pese a
que le cambiemos de nombre y hoy la llamemos la voz de nuestra conciencia.
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