En un mundo en el que predomina
el lenguaje mecánico de las máquinas, y en el que nos sometemos al tiempo del reloj,
a la o las alarmas del celular o del computador, a los códigos del control
remoto de la televisión, al menú del Ipod, a los juegos virtuales, etc., en
este mundo en que cada vez nos contactamos más con las máquinas, sentimos que
algo nos falta, sentimos que hay un vacío por cubrir.
Y no hay que ser genio para saber
que es ese vacío, e intuimos que para
indagar en él es necesario tomarnos un tiempo para conectarnos con nosotros
mismos, para poder “sentir” de que se trata ese vacío…….,Si, se trata de que el
lenguaje mecánico no posee emociones , esas que son inherentes a los seres
humanos y de las cuales necesitamos día a día para mantener nuestro equilibrio
y así poder vivir en este mundo, pues necesitamos sentirnos queridos ,
escuchados , contenidos , felicitados , festejados, etc.
Los hombres nos hemos “agarrado”
de la modernidad y en especial de la tecnología que ella ha traído, para por algún extraño motivo alejarnos de las expresiones
emocionales propias de los seres humanos.
¿Estaremos huyendo de las
emociones?
Parece raro, pero no me suena tan
descabellado, por lo que escucho y veo cotidianamente la mayor parte de nosotros
vinculamos las emociones a la tristeza, la rabia o el miedo, y se nos olvida
que la alegría y la ternura también son emociones, solo por mencionar algunas.
Entonces es posible que nuestro
apego al lenguaje mecanicista tenga tantos adeptos debido a que estamos huyendo
de aquello que nos puede causar dolor o de eso que nos hace movernos en la incertidumbre
y que se traduce como sinónimo de la existencia de riesgos.
Así las cosas, nos es más fácil
ubicarnos en la comodidad de nuestro hogar y desde ahí con nuestro nombre o
utilizando un seudónimo lanzarnos a la
competencia de acumular más y más “amigos” en la web, algunos nos dirán que si
quieren ser nuestros amigos, y otros nos dirán que no, pero el costo de esa
negativa es mínima, porque ni siquiera tenemos que exponernos ya que seguimos
instalados en nuestra habitación a kilómetros de distancia. Entonces el tema se
transforma en acumular “amigos”, acumular “me gusta”, acumular todo lo que
pueda ser mostrado por la web.
Cierto es que no nos exponemos,
pero eso nos priva del maravilloso contacto personal, de juntarnos con nuestro
lote de verdaderos amigos, esos que te escuchan , te aconsejan o que te
acompañan incluso en el silencio, un silencio acompañado y muy humano.
Somos seres emocionalmente fluctuantes,
y reaccionamos permanentemente a toda clase de estímulos, tanto externos como
internos, y ¿no es esa la mejor parte de ser humanos? , tener la capacidad de
sentir, de emocionarnos y de vibrar día a día con las circunstancias que nos
entrega la vida.
Hemos estado tan ocupados
intentando defendernos de todo riesgo posible, que hemos generado una coraza
que si bien nos ha servido en otros tiempos, hoy no da a basto, y necesitamos “re-engancharnos”
de nuestras emociones y del contacto con quienes forman nuestro entorno.
Asumir el riesgo de ser felices
pasa por asumir el riesgo de ser humanos.
Bien Dery buen articulo, hoy me hace aun mas sentido tu pluma ya que estoy viviendo en lo profesional una desconeccion de las emosiones en mi entorno "laboral". Hoy que cada vez las empresas necesitan administrar personas no personal, en donde los lideres deven.ser lideres de personas y no de solo resultados; es aqui donde cabe claramente este articulo que humaniza el trabajo desde el ser y no desde solo el saber, cuando las personas valoren el "yosotros" yo soy necesariamente si veo al otro. Saludos Amigo y siga desplumando temas interesantes. Saludos afectuosos David
ResponderEliminarGracias por tus valiosos comentarios y aportes. Un abrazo cordial.
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